Fondos de rentas periódicas: cuidado con la fiscalidad

Los fondos de inversión que pagan una renta periódica son cada vez más populares. Sin embargo, con la nueva fiscalidad de las plusvalías algunos salen perjudicados en función de cómo se efectúe el pago de la renta. Conozca cómo tributa cada tipo y las fórmulas de las gestoras para optimizar la fiscalidad.

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En el último año, muchas gestoras nacionales y extranjeras han apostado por los fondos que reparten rentas periódicas, ya sean de renta fija, repartiendo los cupones que reciben, o de renta variable, distribuyendo los dividendos percibidos. “Se trata de un tipo de fondo que viene para quedarse, no es un producto de moda. Entre los inversores españoles hay más demanda para los de renta fija, con mayor estabilidad, que para los de renta variable”, explica Antonio Salido, director de Márketing de Fidelity, gestora que comercializa ambos tipos de producto.

Sin embargo, más allá del tipo de activo en el que invierte, resulta determinante la forma elegida para distribuir la renta, porque con la nueva tributación de las plusvalías puede variar mucho la rentabilidad financiero fiscal.

Lo habitual entre los fondos de las gestoras extranjeras es repartir una renta formada por los cupones o los dividendos recibidos por el fondo durante determinado plazo de tiempo (mensual, trimestral, semestral). Estos rendimientos han ido elevando el valor liquidativo de las participaciones y al distribuirlos el valor de la participación vuelve a caer, lo mismo que le ocurre a una compañía cotizada cuando reparte dividendo. En estos fondos, la renta distribuida se considera rendimiento del capital mobiliario y tributa al igual que lo harían los intereses de un depósito. Es decir, los primeros 6.000 euros percibidos en concepto de rendimientos del capital mobiliario tributan al 21%. De 6.000 a 24.000, abonan el 25% y a partir de 24.000, el 27%.

Ahora bien, “a diferencia de lo que sucede con una acción donde hay un mínimo exento de tributación de 1.500 euros, en el caso de un fondo de rentas que paga vía cupón o dividendo tributa al tipo del ahorro (el 21%, 25% o 27%) desde el primer euro que se percibe”, explica José María Luna, director de análisis financiero de Profim, firma especializada en el asesoramiento de fondos de inversión.

Sin embargo, otros fondos, a la hora de distribuir las rentas, lo hacen mediante la venta automática y obligatoria de participaciones. En este caso, el inversor percibiría una renta de la que sólo tendría que pagar impuestos por la parte que se ha revalorizado la participación, es decir, por las plusvalías. Con el nuevo tratamiento de las plusvalías que entra en vigor a comienzos de año, si las plusvalías se han generado en menos de un año, tributarán al tipo marginal del inversor, que va desde el 24,35% hasta un máximo del 56%, en el caso de Cataluña.

¿Cuál de las dos fórmulas es más atractiva fiscalmente hablando? En general, con la opción del reparto directo de los cupones y dividendos se suelen pagar menos impuestos, ya que la mayoría de los inversores tienen un tipo marginal mayor que los porcentajes de tributación por rendimientos del capital mobiliario.

La ventaja de la venta de participaciones es que de la renta percibida sólo una pequeña parte es plusvalía, que es por la que se cotiza. Las participaciones que se mantienen cada vez tendrán un valor liquidativo mayor, pero hasta que no se reembolsen no se generarán plusvalías y por lo tanto, el inversor no tendrá que tributar por ellas, con lo que se consigue diferir el pago de impuestos. En los fondos en los que la renta se reparte como cupón o dividendo, se van distribuyendo las plusvalías y hay que cotizar por todo, mientras que el valor liquidativo volvería a ser aproximadamente el inicial.

Soluciones creativas

Algunas gestoras están lanzando productos que buscan la mejor tributación ante la nueva fiscalidad de las plusvalías. La Caixa ha lanzado un fondo, denominado Foncaixa Objetivo Rentas, que reparte rentas periódicas mediante la venta de participaciones, pero el reparto se produce en plazos superiores a un año. Así se combinan las ventajas fiscales de las dos fórmulas: el partícipe sólo paga impuestos por la parte que se ha revalorizado la participación (las plusvalías) y a tipos de entre el 21% y el 27%, tipos que suelen ser más bajos que los marginales. El fondo ya no está en periodo de suscripción, pero fuentes de la entidad aseguran que están en trámites en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para lanzar otro producto de estas características antes de final de año.

En el caso de los fondos de rentas periódicas de DWS Investments, gestora de Deutsche Bank, para optimizar la fiscalidad, lo que hace la gestora es vender participaciones y traspasarlas al fondo DWS Fondepósito Plus. De esta forma, si el inversor no necesita las rentas, puede diferir el pago de impuestos hasta que reembolse el fondepósito. Es la fórmula más interesante fiscalmente hablando, pero algunos expertos explican que tiene menos sentido porque los inversores que suscriben este tipo de fondo quieren recibir las rentas periódicamente en efectivo.

Fuente: expansion

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Acerca de Asesoria La Costera

Gestor administrativo - Economista
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